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Los Latinos y La Elección Presidencial 2016

por
Maria Teresa Montilla, Presidente
Latino Leadership Alliance of New Jersey (LLANJ)

No importa por cuál partido los latinos voten…

Hillary Clinton hizo historia convirtiéndose en la primera mujer en ganar la nominación de un partido mayoritario; y se perfila a hacer historia de nuevo, ya que es probable que sea la primera mujer presidente de los Estados Unidos. Estas victorias son celebradas como avances para la mujer y una representación política justa.

La elección presidencial de 2016 también es histórica en otros tres frentes:

1. La erosión del sistema bipartidista tomando lugar lentamente durante las últimas décadas, llegó a un punto determinante con la aparición de los candidatos “anti-establishment” de ambos partidos. El ascenso del Senador Ernie Sanders y el Sr. Donald Trump durante las elecciones primarias; así como la abrumadora mayoría de los votantes no afiliados (más que la suma de todos los afiliados del partido nacional), fueron mensajes claros de que los electores rechazaban la “política de costumbre”. Clinton y Trump, de hecho, representan todo lo que está mal con el sistema: está demasiado arraigado para ser un eficaz representante del pueblo; demasiado centrado en la perpetuidad de partidos para servir a la gente; y se convierte cada día, en más anti-democrático.

2. A la vez que representan claramente los principios y la filosofía de sus partidos en sus propuestas, ambos candidatos presidenciales comparten la distinción de ser el más rechazado por su propio partido, en la historia de elecciones presidenciales. Sin duda, porque el electorado ha podido ver lo significativamente imperfectos, inquietantemente torcidos y terriblemente peligrosos individuos que son. La campaña ha dado a los votantes una visión muy clara de quiénes son (su carácter, integridad, transparencia, moralmente corruptos y éticamente en desfalco). La revista Time capturó esta semana en su portada, el efecto de la campaña sobre el electorado. time.com

3. Mientras ambos partidos se desmantelaban y exponían al público su “disfunción familiar” (la ultra derecha adquiriendo una voz oficial, y los demócratas expresando su desaprobación del partido), los latinos, quienes fueron lanzados (por Trump) al centro del escenario de la campaña presidencial desde el principio, se convirtieron en parte integral de todos los análisis políticos, como el grupo de votantes más codiciado en esta elección. Los dos partidos han invertido una cantidad sin precedentes de dinero, talento y esfuerzo cortejando el voto latino, con justa razón, ya que los latinos decidirán esta elección.

Aunque la de Clinton sería una victoria histórica y considerando que la diversidad dentro del gobierno ha mejorado, aún se necesita mucho más para que el gobierno estadounidense sea verdaderamente representativo de la población.

Las mujeres, las personas de color, los que no están afiliados a una religión, o a un partido político principal, siguen insuficientemente representadas en la política presidencial, así como en el Congreso, las gobernaciones, las legislaturas estatales, y los órganos de gobierno que toman decisiones cruciales que afectan nuestra vida cotidiana.

Debemos votar! Pero los latinos debemos mirar más allá de las debilidades de ambos candidatos presidenciales, hacia cómo los partidos que estos candidatos representan, si ganan, afectarán los asuntos que nos conciernen tales como: la composición del Tribunal Supremo (aborto, matrimonio homosexual, leyes de protección al votante), desarrollo económico, educación, derechos de la mujer, los derechos civiles, el comercio, las relaciones exteriores, la seguridad nacional y la reforma migratoria.

En esta elección presidencial, no importa por cual partido los latinos voten; lo que importa es que el martes 8 de noviembre, nos convirtamos en una fuerza votante con la que hay que contar.